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Insuficiencia venosa

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es un trastorno muy común, especialmente entre mujeres y personas mayores, que se produce cuando las venas de las piernas tienen dificultad para llevar la sangre de vuelta al corazón. Esto ocurre, en gran parte, por un mal funcionamiento de las válvulas venosas o una debilidad en las paredes de las venas.

¿Qué la causa?

Entre las causas más habituales se encuentran:

  • Predisposición genética.
  • Sedentarismo o estar muchas horas de pie sin moverse.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Embarazo.
  • Edad avanzada.
  • Trombosis venosa previa.

Los síntomas van desde pesadez, calambres y hormigueo, hasta edemas (hinchazón), varices visibles y cambios en la piel.

Valoración en el mostrador de la farmacia

Cuando un paciente consulta por «piernas cansadas», es clave hacer una valoración rápida pero eficaz:

  • ¿Desde cuándo nota los síntomas?
  • ¿Empeoran al final del día o con el calor?
  • ¿Tiene antecedentes de varices o trombosis?
  • ¿Hay cambios visibles en la piel o úlceras?
  • ¿Está embarazada o toma algún tratamiento hormonal?

La observación visual también ayuda: tobillos hinchados, venas dilatadas, enrojecimiento o piel con aspecto seco o pigmentado pueden indicar una IVC en grado moderado o avanzado.

Tratamiento de prescripción médica

En los casos diagnosticados por el médico, el tratamiento puede incluir:

  • Fármacos venotónicos, como diosmina, hesperidina o castaño de Indias.
  • Medias de compresión adaptadas al grado de afectación.
  • En casos más avanzados, tratamientos quirúrgicos, escleroterapia o láser

Consejo farmacéutico

Desde la farmacia podemos ofrecer un acompañamiento muy valioso:

  • Explicar la importancia del uso de medias de compresión, cómo se colocan y cuándo deben usarse.
  • Recomendar productos de fitoterapia venotónica sin receta si no hay contraindicaciones.
  • Fomentar el autocuidado con estos hábitos:
    • Evitar estar mucho tiempo de pie o sentado sin moverse.
    • Elevar las piernas cuando se descansa.
    • Hacer ejercicio moderado y caminar a diario.
    • Evitar el calor directo (baños calientes, estufas).
    • Mantener un peso saludable

Criterios de remisión al médico

Debe recomendarse consulta médica inmediata si:

  • Hay dolor intenso, enrojecimiento o calor local (posible trombosis).
  • Aparecen úlceras, heridas que no cicatrizan o cambios de coloración intensa.
  • El paciente ya ha probado venotónicos sin mejoría.
  • Embarazo con síntomas intensos o aparición súbita de varices.
  • Duda sobre compatibilidad con otros tratamientos (anticoagulantes, antihipertensivos).

Conclusión

La insuficiencia venosa no solo afecta a la calidad de vida, también puede evolucionar si no se trata a tiempo. Desde la farmacia, con una buena escucha activa, valoración rápida y un consejo profesional bien enfocado, podemos marcar la diferencia en la prevención y el manejo de esta patología tan frecuente.

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